Bien sabemos que la mayoría de las escorts prefieren reservarse detalles específicos de su profesión. Ya sea en ciudades como Madrid, Valencia, Sidney u otras con un nivel sociocultural y económico favorables para las escorts, siempre resulta fascinante un estilo de vida que tiene sus claroscuros, que por supuesto atrapan nuestra imaginación. Veamos.

¿Qué tan buena puede ser una semana?

Esta es una pregunta que depende de varios factores, y bueno, está sometido a muchos mitos, entre esos que las escorts, sobre todo las de lujo, normalmente están muy ocupadas, cuando no es así.

Una escort retirada antes de sus 30 años (quien ha viajado desde Australia por su máster) y que prefiere que la llamemos “Midnight” nos expresa que, luego de la temporada diciembre-enero, la demanda aumentaba, y se ganaba 2.200 dólares por semana, o incluso más. También nos contó que tuvo semanas bastante flojas, y que, según amigas suyas que siguen en el negocio (excepto por lo del COVID) no ha cambiado casi nada. También, el gran atractivo de algunas escorts, como putas valencia, hacen que su actividad suba bastante, especialmente si residen en una ciudad con afluencia turística considerable.

 

¿Cuáles tipos de hombres solicitan más a una escort?

Midnight, nuestra escort retirada tempranamente (es una pena), nos revela que generalmente los clientes más comunes son hombres entre los 40 y 50 años de edad, profesionales con un ingreso medio o alto. No es raro que hombres casados soliciten servicios entre las 7 y 8 am. Cae bien estar “relajado” antes de una intensa jornada de trabajo ¿no?

 

¿Mejores orgasmos?

Podría tratarse de una preferencia particular de nuestra Midnight, pero, nos ha dicho que “tuve muy buenos orgasmos siempre con clientes con sobrepeso, realmente me la pasaba muy bien”. Por lo contrario, a nuestra escort retirada le resultaban sumamente pesados esos clientes irrespetuosos, tercos o que no podían mantener una erección. “Era demasiado trabajo manual por casi una hora”.

 

La vida aparte de una escort

Midnight confiesa que salió con dos de sus clientes. “Salí un par de veces con ellos y fue un desastre: una vez fue con un hombre muy inmaduro, a la hora de sentar cabeza se echó para atrás, y otro estaba casado, casi me descubren.” Excepto su madre, nadie supo en su familia que trabajó como escort. “Me dio mucho miedo ser señalada, o peor, que me rechazaran”.

Prácticamente finalizando su máster, y según su experiencia, da un consejo a hombres y mujeres: “Traten de ser francos con lo que quieren, la educación no está de más y pasen un buen rato con nosotras, nada más.”