Una travesía en barco, yate o goleta es sin duda una experiencia que podemos atesorar para toda la vida. Alquilar yates se ha convertido en una manera de obtener los mejores elementos de una experiencia náutica. Para una muestra de ello, ver web. Y como aspecto importante, tenemos la convivencia entre nuestros amigos y la tripulación del yate.

Veamos brevemente cómo podemos trabajarla para tener una travesía inolvidable

La seguridad y el respeto son primero

Ya se trate de alquiler de yates en destinos tan distintos como el mar Mediterráneo o el Adriático, la seguridad y el respeto son indispensables a la hora de embarcarnos y disfrutar lo más posible.

Tengamos en cuenta que la tripulación del yate vela por nuestra seguridad. En tal sentido, debemos tener presente que no es posible, por ejemplo, tener comportamientos indebidos cuando se realizan maniobras para atracar o si hay condiciones climáticas o marítimas adversas.

Debemos cuidarnos de manipular o jugar los instrumentos de cabina del yate. Asimismo, limpiar y cocinar son tareas que se deben distribuir entre nosotros como grupo de amigos, y no necesariamente se corresponden con los deberes de la tripulación.

También es preciso aclarar los montos de remuneración por propinas y por fondear en sitios específicos, todo ello tiene que estar bien estipulado al contratar los servicios del yate.

Paciencia con las manías y la convivencia

El día a día de las caravanas o travesías en casas rodantes se hace también gracias a una buena convivencia. Y las travesías con alquiler de yates siguen el mismo principio. Así que tengamos presentes las manías de los amigos, y cómo lidiar con ellas del modo más asertivo posible.

Algunos peros con la navegación y cómo superarlos

Ciertos amigos pueden tener alguna aversión respecto a navegar en un yate. Los mareos pueden ser comunes, así como también el miedo a navegar a mar abierto por situaciones de riesgo potenciales.

 En el caso de los mareos, es mejor comer ligero y evitar el consumo de alcohol en los primeros días. Respecto al miedo a navegar, debemos confiar en la tripulación, pues están altamente capacitados para evitar situaciones de riesgo, y si estas se presentan, ellos podrán enfrentarlas de la mejor manera.

¡Esperamos que este artículo te haga disfrutar aún más el viaje inolvidable a bordo de un yate!