A través de la historia  el origen del queso manchego, cuya data o antecedentes  se remontan en la edad de bronce, en asentamiento de la mancha, daban fe que este excelente queso es elaborado con leche de oveja de raza manchego propia de la zona.

Dada la importancia de la actividad pastoril para la cría, reproducción de la oveja manchega crea un importante dinamismo económico que conlleva a realizar una serie de actividades  que van desde adecuar zonas para atender a esta raza de ovejas, garantizar su alimentación a base de la vegetación autóctona de la zona promoción y comercialización del producto.

El queso manchego puede utilizar métodos artesanales o más sofisticados para su elaboración, con la salvedad de utilizar como elemento fundamental la leche de oveja manchega perteneciente a CRDOQM (consejo regulador queso manchego).

Este producto posee cualidades únicas que lo distinguen del resto de los quesos  entre ellas podemos mencionar propiedades físicas-químicas (forma, diámetro, peso, pH, grasas,  proteínas, entre otras) las cuales viene señaladas o identificados  en la  contra etiqueta numerada y formateada por el CRDOQM. Otro aspecto característico del queso manchego es su  sabor   con alto grado de acidez que va cambiado a sabores picantes dependiendo del grado de maduración que logre alcanzar.

Actualmente la industria del queso manchego ha experimentado un crecimiento tecnológico con respecto a la ganadería y en cuanto a la elaboración del queso el  cual ha permitido potenciar  y optimizar  la producción de leche  y queso bajo los estrictos criterios higiénico-sanitario que garanticen mantener inalterable la esencia que lo hace característico y  perceptible al gusto o al paladar de los clientes, es decir, lo hace original y único en su tipo.

La buena imagen y prestigio del queso manchego, ha llegado a todo el comercio interno de España  y traspasado las fronteras del mercado exterior,  siendo un apetecible e insustituible amigo en el sector gastronómico y  familiar.